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La nueva educación universitaria

 25 may 2018

Por: Otto Granados

De manera cada vez más frecuente se publican estudios acerca de los niveles de colocación o empleabilidad que están alcanzando los egresados de las universidades, y cada vez es más preocupante este dato porque muestra que con tan solo tener un título universitario, ya no es una garantía automática de encontrar un buen empleo o un decoroso nivel salarial. La cuestión es preguntarnos y saber por qué.

Parto de una hipótesis preeliminar de que el modelo de la educación superior tradicional, tanto desde el punto de vista de su arquitectura curricular, o sea la composición de las materias que se estudian; como su enfoque esencialmente profesionalizante hacía la obtención de un grado, como de la forma como está organizado el sistema de educación superior y su relación con el mundo de la economía; parecen estar ingresando a una nueva fase, al menos como los hemos conocido hasta ahora, y en los próximo 20 o 25 años va a cambiar radicalmente.

Mi primera reflexión se relaciona con el vínculo que hay entre la expansión de las universidades por el sistema de educación superior y la transición demográfica, y déjenme darle un dato: desde mediados del siglo XX, el sistema de educación superior en México se duplica prácticamente cada 10 años, en 1959 teníamos cerca de 30 mil estudiantes a nivel superior y en 2017 comprende ya 4 millones en todas la modalidades, que estudian en cerca de 4 mil universidades públicas y privadas, mientras que en 1959 teníamos tan solo 157. O sea, la matrícula ha crecido 132 veces desde entonces.

¿Por qué razón? Primero por la búsqueda de status: todo mundo queremos tener un título o un grado universitario. Segundo por la expansión fiscal que hizo el Estado mexicano sobre todo en la década de los 70 y de los 80 para crear nuevas universidades, y por supuesto por la expansión de las clases medias y, además, por la emergencia de otras modalidades de formación como la educación en línea.

Y el segundo problema, que aquí empieza lo preocupante, es que el crecimiento de las universidades va muy por delante del crecimiento de la economía y por lo tanto del crecimiento de los empleos para los graduados universitarios, y esto tiene varias consecuencias; por un lado hay ya cierta evidencia de que no todos los egresados están consiguiendo buenos empleos formales, calificados, en su disciplina y con ingresos competitivos; o sea, depende mucho de la especialidad que tienen y de la institución de la que egresan. Por ejemplo, el INEGI en su encuesta de ocupación sugiere que casi 5 de cada 10 personas ubicadas en la taza de desempleo son personas que cuentan con educación media y superior.

Y por otro lado las transformaciones en el  mundo de la economía y del empleo están presentando retos inéditos, como por ejemplo el cambio tecnológico o la robotización en algunos procesos de producción, esto explica tal vez que hoy, según la OCDE, 8 de cada 10 nuevos empleos se están generando en campos no tradicionales como la biotecnología, robótica, computación, softwares; este tipo de disciplinas.

Mi tercer comentario es que parece estarse generando una transición gradual entre las universidades, desde su enfoque profesionalizante y productoras de grados o de títulos, a otro modelos de universidades que son generadoras de conocimiento, ¿por qué razón?, pues porque si las economía van caminando a economías basadas en el conocimiento, entonces la formación de capital humano de alta calidad, la investigación especializada, el diseño de innovación, etc., van a ser las variables que realmente agreguen valor a la educación superior y de postgrado, eventualmente, creo yo, van a surgir licenciaturas más cortas, una currícula adaptable por materia basadas más en retos de aprendizajes y en visiones enciclopedias, de tal manera que esto supone una verdadera revolución, un cambio en nuestras universidades.

Esta expansión por supuesto ha sido mucho más acentuada en determinados campos del conocimiento como las humanidades, las ciencias socailes, etc.

En suma, antes de tomar una decisión de qué carrera estudiar, de dónde estudiar; los jóvenes tiene que pensar ahora muy bien, informarse mucho mejor, tener una mejor orientación vocacional. Y todos estos elementos que acabo de citar me hacen pensar que el futuro ya no es lo que solía ser y el futuro de la educación superior estará cambiando de manera dramática en los próximos años.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión