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CAASA se va de casa

 5 sep 2018

Por: Martín Barberena

En fecha reciente, la alcaldesa de la capital, Tere Jiménez, volvió a la carga en contra de la concesionaria de agua CAASA. Desde el inicio de su gestión, parece tener la consigna de pretender arrebatar dicha concesión a la compañía francesa Veolia, pero esta vez volvió a arremeter de manera visceral señalando que CAASA, se va de casa.

¿Por qué ahora y para qué? Veamos…

El agua es un asunto que trasciende las fronteras del municipio capital, sencillamente por concentrar en él a más del 70% de la población, es más, la decisión de concesionar el agua fue a través de gestiones del gobernador en turno, la aprobación del congreso y el apoyo de las cámaras.

A lo largo de la década de los noventas, el gobierno municipal había quedado absolutamente desfasado para la gestión y suministro del agua potable, y es por ello que la solución que se pensó allá por 1991 era concesionarla a una empresa privada.

Fue hasta 1993 cuando se llega a dicho acuerdo, pero la paz duró poco: para 1995 y ante un escenario electoral tormentoso para el PRI, la bandera del agua fue una de las principales que contribuyó al primer triunfo del PAN en el municipio de Aguascalientes, con Alfredo Reyes a la cabeza.

Dicho rescate también duró poco, pues se convino en ampliar el número de años de la concesión a cambio de algunos compromisos, entre ellos la integración de una Comisión Ciudadana de Agua Potable y Alcantarillado conocida como CCAPAMA como potencial instrumento de los usuarios para asegurar en todo momento incrementar la calidad del servicio, su eficiencia y la equidad en el acceso.

Pero volvamos a la alcaldesa, ante una declaración de guerra tan explícita, una de dos, la presidenta tiene todas las cartas en su mano y ha logrado concensar con todos los actores políticos, económicos y sociales; léase y entiéndase del gobernador, diputados, empresarios y grupos de interés; o bien es un grito desesperado ante la posibilidad de perder la candidatura para su reelección.

Cualquiera que sea el caso, lo cierto es que el agua se vuelve a meter indebidamente en el apartado equivocado para convertirla en bandera política de una alcaldía, casi podríamos decir que estamos reviviendo aquellos litigios de Alfredo Reyes.

Si bien es cierto que CAASA es incumplida e ineficiente, también cabe señalar la ineficacia de CCAPAMA, a la cual se le ha dado un carácter político al nombramiento de los directores del organismo, nombrando a personas de confianza y lealtad política del presidente municipal, generando poca estabilidad en los proyectos, de fortalecimiento institucional y sirviendo solo las causas de quien decida.

En los hechos, de ciudadanizado tiene poco pues todas las plazas son para funcionarios, y las otras, invitaciones discrecionales de municipio, es más, solo para darnos una idea, CAASA a tenido a lo largo de 25 años, solo tres directores generales, en tanto que CCAPAMA más de 10 y ni uno especialista en la materia.

Lo cierto es, y lo sabemos todos, es que en Aguascalientes el agua es escasa, y no por cambiar de empresa tendremos más agua, esto es pura demagogia. Lo que realmente les ha faltado tanto a la empresa, como a la autoridad, es una política de impacto cuya base sea la cultura del agua. La alcaldesa podrá decir misa contra CAASA, pero no hay un solo programa de comunicación social en torno al cuidado del vital líquido y desde luego la empresa hace poco o nada al respecto.

Para muestra un botón: el año pasado un grupo de académicos efectuó un foro en el CIDE de diálogos por el agua con la participación de organismos operadores que tienen una notable eficiencia, como es el caso de Leono Monterrey. Entre las conclusiones más destacadas es que dichos organismos son autónomos y realmente ciudadanos, marginando las tropelías electoreras de un asunto vital. Curiosamente a dicho foro no se presentó ni un solo representante de CCAPAMA, aunque hay que decir que a título personal, un interesado, el licenciado Gallo.

Así las cosas, la sociedad civil se ve nuevamente involucrada en un pleito en el que difícilmente el vencedor sea la comunidad, pues no es a gritos envalentonados, ni patadas de ahogado como se obtienen las mejoras en servicios públicos. Esto no es política sino politiquería nopalera.

En mi calidad de representante de la sociedad civil ante el comité técnico de aguas subterráneas, el COTAS, me parece una declaración irresponsable anteponiendo el interés personal por encima de un interés general.

Y concluyo con una cita del doctor Alex Caldera: “Las mejores prácticas en el mundo han demostrado que los más efectivos arreglos institucionales son aquellos en los que la población no solo tiene asegurada el agua para su consumo humano y productivo, en cantidades razonables, sino que también tiene básicamente, porque todos los intereses han sido representados en la toma de decisiones, lo que ha permitido desarrollar sentido de equidad, innovación y aprendizaje tanto de prestadores de servicio, como de los usuarios mismos”.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión