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De adicto a ADICTO: Con el alcohol que midas, serás medido

 24 oct 2018

Por: Ernesto Salayandía García

 

De mi libro parejas disparejas

Mi enfermedad emocional, es contagiosa, mortal, es neurótica, muy neurótica, triste porque me hago mucho daño, y daño cruelmente a las personas que más quiero, lesiono, abusando de sustancias toxicas, severamente mis órganos, hígado, páncreas, riñones, pulmones, cerebro, corazón y lo más cruel es que niego mi auto destrucción, transmito mi frustración dolor, impotencia, culpas, miedos, complejos y no entiendo la magnitud de mi mal, solo hasta entonces, hasta que entonces empiece a tocar fondos y en mi caso, la droga, el alcohol que al caso es lo mismo, me robaron mi dignidad, no hay borracho, ni drogadicto que no la pierda, yo la perdí, humillándome, cayendo de borracho, quedándome dormido en las mesas de las cantinas y de los restaurantes, en las fiestas o en las casas, yo perdía el sano juicio, igual, me humillé ante el pucher, dealer, ante aquel que me regalaba o me vendía cocaína, me volví mentiroso, aparenté una severa enfermedad con un intenso dolor de huesos para obtener recetas y comprar la morfina sintética, mi negación no me permitía ver la crueldad de mi enfermedad, mi soberbia menos, fueron mis fondos los que me ubicaron en mi realidad, tuve que sufrir de soledad, de mis delirios de persecución, de volverme loco, loco, perdiendo el tiempo de noche y durmiendo de día, obsesionado con mis celos patológicos, llegué a pesar menos de 50 kilos, toque muchos fondos, tuve infinidad de pérdidas, la droga me robó mi familia, traté de matar a mi esposa, la droga me robó mi trabajo, un trabajo que era mi pasión, mi razón de ser, perdí dinero, tiempo, salud y me hundí en depresión, vivo de milagro, solo por la gracia de Dios.

¿Qué sucede con los jóvenes adictos?

Tenemos jóvenes ingobernables, mal educados, perezosos, apáticos, rígidos, tristes, soberbios, rebeldes, inestables, callados, raros, jóvenes distantes, ajenos a la realidad y al entorno familiar, tenemos un serio problema con la juventud actual, sean niños, adolescentes, jóvenes en todos los sentidos y la realidad de las cosas son el reflejo de los patrones de conducta equivocados que en muchos casos hemos dado los padres, el pésimo ejemplo, la neurosis andando, los gritos, la mala comunicación y todo lo que suministramos, es ahora una seria consecuencia que nadie quiere asumir su responsabilidad, pero nuestros hijos, son el producto de la enseñanza que recibieron y que reciben y más aún, si el alcoholismo y las drogas están presentes o lo estuvieron, los daños son irreversibles. Es una verdadera torpeza pensar en legalizarlas, este es un serio problema de salud pública, salud mental y emocional de la población.

Las consecuencias por alcohol y drogas, son irreversibles

Esta enfermedad es crónica y mortal y se caracteriza por la pérdida de control y la incapacidad para abstenerse de beber, de anestesiarse. Aquella persona que desarrolla la dependencia al alcohol o sustancias toxicas que es lo mismo, ve progresivamente afectadas todas las áreas de su vida. El deterioro físico es grave, y su vida social y familiar se ven afectadas seriamente. A lo largo del tiempo el alcoholismo también va minando la energía y los recursos de la familia y ejerce un impacto disgregador sobre ésta, aunque a la corta es posible que sus miembros no

perciban este hecho. El impacto del alcoholismo o drogas, como enfermedad incluye una lista de conductas negativas. Se mencionan el abuso contra el cónyuge y los hijos, tasas de divorcio muy elevado, depresión y suicidio, problemas laborales, accidentes automovilísticos, entre otros muchos fondos que tocas en todos los sentidos. Te quedas solo, muy solo. En todos los hechos delictivos, detrás hay uso y consumo de drogas. -

Padres Alcohólicos, hijos drogadictos

Dado que el alcohólico presenta rasgos de personalidad, actitudes y conductas disfuncionales que progresivamente le llevan a un deterioro físico, psíquico, social, familiar, laboral y económico, los hijos reaccionan tratando de controlarlo, disculparlo o esconderlo. Además, experimentan una ansiedad constante y se obsesionan con la forma de beber de un padre alcohólico. Ante su impotencia para controlarlo, experimentan rabia y consecuentemente lo agreden y recriminan. Se culpan a sí mismos y sienten dolor. La mayoría de los hijos, repite los mismos patrones de conductas, es decir, practican su actividad toxica

La familia Alcohólica, sufre en demasía

Es claro que aquellos que conviven con el enfermo generalmente adoptan patrones de conducta similares a los de una codependencia nefasta, que también es una enfermedad, , sin darse cuenta de ello. Como consecuencia, los hijos se aíslan, niegan el problema y encuentran justificación a sus conductas destructivas y autodestructivas, y además desarrollan problemas emocionales y de conducta. La familia alcohólica es aquella donde la enfermedad del alcoholismo ha afectado la forma en que el sistema familiar funciona. La influencia de la enfermedad invade aspectos de la vida familiar donde todos los miembros presentan conductas manipuladoras, deshonestas, distantes y agresivas. En general, la atmósfera familiar se caracteriza por ser impredecible y caótica.

Un borracho hereda a sus hijos la compulsión

Los hijos de padres alcohólicos buscan adaptarse al sistema familiar enfermo y tienden a establecer relaciones interpersonales confusas y a presentar conflictos intrapsíquicos durante la adultez, los cuales se originaron en un contexto enfermo, donde a los hijos se les negó atención, disciplina consistente, ejemplo, hábitos, valores, códigos de comunicación y ambiente de seguridad.

El huracán rugiente, mata la armonía del hogar

No todos los hijos de alcohólicos se ven afectados del mismo modo, pero sus dificultades emocionales al llegar a adultos se relacionan con el hecho de haber crecido con un padre o madre alcohólicos. Las consecuencias de la enfermedad se reflejan en el nivel de disfuncionalidad de la familia y esto tiene un efecto directo en el daño emocional y físico ocasionado a los hijos. La familia vive episodios de violencia entre sus miembros y es frecuente que los hijos sufran severos traumas emocionales con lo que sus vidas se ven seriamente afectadas aún en la edad adulta. Los efectos principales que se han observado en los hijos de alcohólicos son: baja autoestima, miedos, complejos, desconfianza, desafío, agresión, ansiedad, conflicto con la autoridad y necesidades insatisfechas durante la infancia, la niñez y la adolescencia.

Se repiten los patrones de conducta

En un sistema familiar alcohólico, no sólo el enfermo comete actos violentos, sino que los otros adultos en la familia también se comportan violentamente entre ellos

y con los hijos. Los hermanos mayores frecuentemente dirigen su ira y frustración hacia los hermanos más jóvenes y, aún en la familia que no sufre violencia física, gritos o expresiones de ira y que puede parecer funcional, la amenaza de ello es constante y la violencia emocional está presente. Lo anterior debido a que los comportamientos alcohólicos crean un ambiente altamente estresante, por demás neurótico. Los hijos de alcohólicos están expuestos a un ambiente que es rígido, con frecuencia caótico y donde existe presión por mantener oculto lo que es obvio. Además, los hijos dentro de una familia donde está presenten la enfermedad, a menudo viven angustiados y en el abandono. Estos hijos establecen reglas de comportamiento y adoptan diferentes roles en la familia en su esfuerzo por encontrar orden y estabilidad en una situación de inestabilidad constante.

La codependencia, tiene una razón de ser

Por lo tanto, los hijos que han crecido en este ambiente de desestructura y desorganización, cuando adultos son inflexibles, no se adaptan con facilidad ni se permiten cambiar. El origen de ésta rigidez proviene de la forma en que luchan por adaptarse y por encontrar algo de seguridad, ya que el comportamiento del alcohólico se torna cada vez más impredecible. El haber crecido bajo una regla de inaccesibilidad y de rigidez implica el que, cuando adultos, los hijos de alcohólicos experimenten, actúen y vivan la necesidad de controlar o de depender de alguien.

Todo el mal, viene de un hogar disfuncional

Otra regla en la familia del alcohólico es la de no poder hablar de lo que sucede. Esta regla de no hablar es tan fuerte que cuando adultos, los hijos llegan a tener dificultad para expresarse. No se puede hablar de lo que se oye, se escucha o se siente. Los hijos experimentan dolor, temor y coraje. Estos sentimientos están directamente relacionados con el comportamiento del padre alcohólico. Para contrarrestar, los hijos se reprimen, pero a costa de su salud y bienestar emocional, así como en decremento de su habilidad para funcionar honesta y abiertamente aún en la adultez. Otra regla que rige al hijo de alcohólico es la necesidad de negar lo que sucede, para afirmar que no existe necesidad de cambiar nada y así reforzar la cerrazón. Esto se traduce cuando adulto en una dificultad para expresar sus emociones, ya que se trata de negar toda experiencia dolorosa y sentimientos que la acompañan. También se avergüenza y se auto devalúa, se retrae de la comunidad y aunque permanezca junto a su familia se aísla emocionalmente de ella. Cuando adulto además presenta dificultad para confiar en los demás y establecer relaciones interpersonales adecuadas.

La neurosis, es herencia de los padres

Es frecuente que exista abandono de la responsabilidad de los padres para atender horarios de comida, higiene personal o atención médica, lo cual cuando es repetido ocasiona un sentimiento de temor y soledad en los hijos y persiste aún en la edad adulta. El hijo del alcohólico recibe el mensaje de no ser querido y de ser un estorbo. Como consecuencia, muchos hijos de alcohólicos manifiestan tener este sentimiento de abandono aun cuando sus padres nunca los dejaron solos. La sensación de abandono proviene del hecho de que el padre alcohólico pudo haber estado físicamente, pero no emocionalmente presente. El resultado es una baja autoestima que experimentan los hijos cuando adultos. La rabia a su vez se manifiesta en resentimientos y desconfianza.

Antes de nacer, los hijos están sentenciados al fracaso, a sufrir.

Sin embargo, en su familia tuvo que reprimirlas ya que ésta no permitía que expresara sus sentimientos. La dificultad para confiar en los demás en la vida adulta está relacionada con el hecho de no haber podido confiar en sus padres. El abandono que experimenta el hijo de alcohólico le ocasiona dolor y esto incluye a su vez sentimientos de soledad y tristeza que, aunque se empeñe en cubrir se reflejan en sus conductas y actitudes. En general, a los hijos de alcohólicos se les dificulta relajarse, padecen cefalea, hombros tensos o dolor de espalda como resultado de haber crecido en un ambiente altamente tensiónate. En su relación sexual es frecuente que presenten incapacidad para desempeñarse adecuadamente. Los desórdenes gastrointestinales tales como úlceras, constipación crónica, diarrea y acidez estomacal también son comunes. Lo anterior debido a que reprimir sus emociones les ocasiona este tipo de problemas. Igualmente presentan trastornos relacionados con el estrés como gripas frecuentes, dificultad para dormir, una mayor incidencia de cáncer, así como un estado general de fatiga.

Siempre se juntan, garrita con garrita, hijos de neuróticos y alcohólicos

Como consecuencia de haber vivido una necesidad imperiosa de adaptarse y sobrevivir al comportamiento impredecible y en ocasiones amenazante del enfermo y de la familia en general, el hijo de alcohólico desarrolla una predisposición para buscar situaciones de conflicto. En su familia vivió de una crisis en otra, cuando ésta no se presenta la busca, esto lo mantiene activo y lo hace sentir útil, además de que le impide verse a sí mismo, un aspecto que por lo regular rehúye. La manipulación es característica, debido a su necesidad de controlar y buscar que sus necesidades sean satisfechas, ya que cuando niño ante la carencia de afecto, atención y reconocimiento aprendió a manipular para obtener la atención de sus padres o de otros adultos. Asimismo, le es difícil establecer relaciones íntimas satisfactorias. La intimidad requiere de confianza, comunicación y habilidad para resolver conflictos, y el hijo de padres alcohólicos aprendió a no confiar, a no expresar sus sentimientos y a no hablar de lo que desea. La incapacidad que experimenta para disfrutar de la vida también está relacionada con la necesidad de controlar.

El mal ejemplo, a veces es útil para no repetirlo

Para quien creció en una familia alcohólica es difícil dejar de preocuparse por todo lo que está sucediendo. Existe una dificultad para jugar y se tiende a tomar todo, aún la diversión, demasiado en serio. En ocasiones, aunque parezca estar disfrutando, experimenta la sensación de temor y de que en cualquier momento “algo” pueda suceder. Existe en los hijos de alcohólicos una mayor posibilidad de desarrollar una conducta adictiva en una gran variedad de aspectos, por ejemplo, adicción al alcohol, droga, comida, tabaco, a una persona, al sexo, al ejercicio, o a realizar su trabajo de manera perfecta. Cada hijo de alcohólico es diferente pero el común denominador es igual: miedo, rabia y dolor, claro, por supuesto, hay que considerar las honrosas y contadas excepciones.

La escuela emocional tiene consecuencias de por vida

El adulto hijo de alcohólico no conoce con exactitud cómo vivir con tranquilidad, cómo disfrutar y luchar por encontrar orden en su vida. Lo que conoció dentro de su familia fue miedo, inseguridad, violencia y confusión y no tiene un marco de referencia que le indique cuándo una situación es normal o anormal, por otro lado, desconoce la capacidad de goce y no logra experimentar satisfacción personal, por

lo tanto requiere de ayuda para poder elaborar y liberar emociones contenidas, reflexionar, reconstruir y aprender a pensar de manera positiva, desgraciadamente es un proceso lento y muy largo, y no puede aspirar a la armonía, simplemente porque no la conoce.

Hay demasiada ignorancia, respecto a los daños emocionales

Por desgracia, no es solo alcohol y drogas, son los códigos de conducta, de comunicación, de convivencia los que están violentados, la falta de respeto de los padres hacia los hijos, la mentiras, el mal ejemplo, el trato neurótico, el suministro de miedos, la ausencia y la misma identidad familiar, son factores que han lesionado severamente a los jóvenes, el problema no estriba en los jóvenes, estriba en muchos casos en los padres y yo veo constantemente el sufrimiento de ambas partes, la negación, la maldita enfermedad en vivo y a todo color y cuando una madre neurótica se acerca a mí para que le ayude a anexar a su hijo, le digo que la que debería estar anexada seria ella, por neurótica.

La personalidad insegura, describe el daño heredado

Le apuesto a la prevención, esta enfermedad debe ser tomada con seriedad y respeto, no podemos improvisar, hay que capacitar a los maestros de primaria, secundaria, bachilleres y profesional, hay que trabajar en ellos, prepararlos, para que emocionalmente puedan dar clases de auto estima, miedos, complejos, frustración, traumas, que los estudiantes, aprendan desde la primaria a manejar sus emociones, a expresarse, a hablar en público, hablar sin miedo, hablar con éxito, que aprendan a conocerse a ver sus orígenes, el auto control emocional, que se les fomenten herramientas para el desarrollo humano, que se les den clases de motivación, se siembre en ello, un cambio de actitud positiva desde niños, que se hagan salones especiales para este tipo de clases, donde los niños logren la identidad consigo mismo, obtengan su liderazgo, aprender a aplicar los valores, con información, con dinámicas que les permitan mostrar un mensaje corporal libre, auténtico, un mensaje facial digno, sonriente, abierto y no el mensaje que vemos en infinidad de maestros, en infinidad de padres, en infinidad de niños, que es un mensaje rígido, triste, apagado y en blanco y negro.- A grandes males, grandes remedios.

El mal emocional viene de una generación a otra

Para que el panorama desastroso cambie, requerimos comenzar a cambiar nosotros mismos y que mejor, hacer un cambio guía por los niños y jóvenes.

Es lo que necesitamos, no corregir mañas, sino crear costumbres, es decir, reciclar nuevas generaciones, libres del dolor, de la herencia neurótica, crear generaciones con una mentalidad acorde, dándoles el blindaje y la protección que requieren esos seres humanos que llegan a este mundo, predispuestos, sentenciados a sufrir en una maldita enfermedad que viene de una generación a otra, de abuelos a padres, de padres a hijos y de hijos a hijos y es el cuento de nunca acabar, – Nacidos para perder.-

A grandes males, grandes remedios

Un matrimonio neurótico, viene de un noviazgo violento, desarrollan un hogar disfuncional, donde el respeto, la comunicación, el amor, la convivencia, el orden, la higiene, la puntualidad y tantos y tantos valores, brillan por su ausencia, la decadencia social, marcada con divorcios, violencia doméstica, deserción escolar, NINIS, suicidios, embarazos no deseados en niñas madres, la ola de robos,

secuestros, extorsiones, corrupción, ineptitud de servidores públicos y ejecutivos, por supuesto, todas las adicciones y todos los males, se gestan, se desarrollan y se viven en los hogares disfuncionales, donde el origen, son, somos, LAS PAREJAS DISPAREJAS Por tu atención, muchas gracias.- ernestosalayandia@gmail.com más información, montrealquebeclatino.com Tratamiento ambulatorio para alcohólicos y drogadictos, sin internamiento . Sigue la huella todos los miércoles a las 14 horas tiempo de Chihuahua, México canal28.tv Conéctate 614 256 85 20.

 

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