AGUASCALIENTES  |  VERACRUZ Síguenos: Twitter RadioBI  Facebook Radio BI
BI Noticias

Opinión

miércoles 20 marzo 2019 4:12 PM Aguascalientes, México

DÓLAR HOY

Compra:

Venta:

$18.925

$18.930

Radio BI en vivo
 
Portada / Últimas Opiniones / Opinión

¿Cuál es el futuro de la democracia?

 1 nov 2018

Por: Martín Barberena

En virtud del triunfo de Jair Bolsonaso en Brasil, la inverosímil consulta popular relativa al NAIM y las próximas elecciones en USA, en el mundo se despierta  la inquietud de lo que está ocurriendo con nuestros países.

¿Acaso estamos ingresando a una  nueva era que suponíamos superada, de odio, alienación, exclusión, ira, violencia, racismo, sexismo, integralismo y potencialmente guerras que están tan cerca como no lo veíamos desde la era de la guerra fría?

Los clásicos consideran la democracia como una perenne transformación que nunca ha gozado de óptima salud, pero sí podemos señalar que a lo largo de la segunda mitad del siglo XX ,el rostro del planeta cambió gracias a procesos democráticos.

Los cambios se debieron a serias agitaciones por sacudimientos sociales. Todas las dictaduras fueron cayendo como piezas de dominó ante las presiones populares y como consecuencia de sus fracasos en lo político, social y económico.

La era de las tiranías sucumbió ante los movimientos sociales que exigían mayores libertades civiles y políticas:

Sin embargo en la medida que la democracia evoluciona, crece y  se difunde, en esa misma proporción sus críticos y detractores también lo hacen.

A diferencia del despotismo que siempre es estático, la democracia es dinámica y transformadora, por ello los derechos humanos se instalaron en el centro del discurso de las sociedades modernas. Se llegó a creer que después de 1989 ante la caída del Muro de Berlín podíamos dar inicio a un nuevo orden universal democrático de estados democráticos.

Sin caer en el academicismo, resulta innegable la necesidad de sacudir los libros y releer a los clásicos para lograr entender que está ocurriendo en los diversos países que han ofrecido su voto a quienes ponen en riesgo la democracia misma.

Como en su momento Mussolini y Hitler, impulsores del mayor perversión humana conocida hasta ahora, llegaron por vías democráticas al poder, ahora vemos con sorpresa como el discurso de los líderes políticos se radicaliza y enfrenta. Ya no se habla de adversario sino de enemigos, no hay espacio de consenso y la división se palpa en el ambiente. Basta con ver lo que ocurre en Italia con Salvini, Putin de Rusia, Endorgan de Hungría, Chávez y Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia, Jimmy Morales en Guatemala, Donald Trump en USA y ahora Balsonaro en Brasil. En todos los casos tienen factores coincidentes; Son antisistémicos, radicales y entablan batallas en contra de un enemigo abstracto, la corrupción; y utilizan como medio de propulsión el miedo.

Solemos pensar que la democracia muere en manos de hombres armados… Los golpes de estado que rompieron en México durante la decena trágica, Argentina, Brasil, República Dominicana, Guatemala, Uruguay;  todos pasamos por regímenes militares dictatoriales. Sin embargo hay otra manera en que las democracias se debilitan y se quiebran, es menos dramática pero igualmente destructivo. Las democracias pueden morir no en manos de generales sino de los líderes electos, es decir, en manos de presidentes o primeros ministros quienes subvierten el mismo proceso que los llevó al poder. Estos líderes que pueden disfrazarse de izquierda o derecha desmantelan rápidamente el sistema, sometiendo los poderes legislativo y judicial a su gusto y diseñando un gobierno a imagen y semejanza de quien lo ejerce.

Es así que ahora vemos como varios de esos mandatarios tienden a rechazar los principios democráticos o bien las reglas del juego que los llevó al poder, es más, menosprecian los valores constitucionales, también niegan la legitimidad política de sus opositores tachándolos de ultras, chairos, fifís, o como gusten. De igual forma los autoritarios tienen una gran tolerancia por la violencia e inclusive le echan leña al fuego, reducen las libertades civiles a cambio de lo que llaman seguridad pública o interna, incluyendo las amenazas  y muerte a periodistas.

Soy de aquellos que piensa que la democracia es el sistema menos malo para gobernar un conglomerado social, con las debilidades y la vulnerabilidad que tiene cualquier sistema político.

En la discusión se encuentra la solución, ésta no puede ni debe ser propiedad de un solo individuo, quien quiera que sea.

La democracia, como diría el clásico Norberto Bobbio, no puede convertirse en la tiranía de las masas aplastando a la minoría. Una Democracia real y verdadera debe enfocarse en mejorar la capacidad decisiva de sus gobernados a través de cada vez mayor información y una mejor educación cívica. El civismo que tanta falta hace y suprimido de nuestro libro de texto, nos ofrecía una noción de país, un afecto por lo que somos y hacemos, nos daba un sentimiento de mexicanos más allá de ver jugar al Tri.

Y créanme, no es romanticismo, si acaso algo de nostalgia. Por ello atender el llamado que hace el Instituto Nacional Electoral en la consulta infantil y juvenil pareciera intrascendente e inocua, pero ante el reto que nos enfrentamos como país en un mundo cada vez más globalizado, mejor conectado, con fenómenos comunes como el cambio climático y gobiernos cada vez más radicales, se hace obligatorio tener mejores ciudadanos para asegurar mejores gobernantes… en tanto esto no ocurra, la oclocracia descuenta como nuevo modelo a seguir.

Es todo por ahora, hasta la próxima.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión