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La debacle de Nacional Financiera

 12 jul 2021

Por: Gloria Margarita Romo Báez

Nacional Financiera mejor conocida como NAFIN ha tenido como propósito desde su constitución en Abril de 1934 ser uno de los pilares del desarrollo económico de nuestro país. A lo largo del tiempo la Institución ha experimentado muchos cambios, tanto en su operación, infraestructura como en sus objetivos, destacando por su importancia, fomentar el crecimiento de las empresas de menor tamaño.

Aquí surgen al menos tres cuestionamientos, el primero es evaluar si NAFIN ha alcanzado los objetivos de fomento que le fueron asignados. El segundo debe responder si se ha beneficiado a las PYMES a tener acceso al crédito, lograr mejores condiciones de costo y recibir asesoría, asistencia técnica y capacitación para mejorar su gestión. 

El tercero es saber si el cumplimiento o fracaso de sus objetivos ha sido con recursos fiscales y/o con los recursos generados por su propia operación.

Alcanzar los objetivos de fomento dependen de diversos factores, entre ellos el tiempo y la etapa de proceso económico del país, cuyo contexto motivan las directrices bajo las cuales se desempeña el Banco. 

En una primera etapa promovió la liquidez del sistema financiero nacional; después contribuyó al desarrollo de la infraestructura y la industria básica; más tarde fomentó la industrialización, impulsó al mercado de valores y la consolidación del sistema financiero; posteriormente creo empresas públicas en sectores estratégicos y amplio su operación y red de sucursales para fomentar a las PYMES. Durante estas etapas los objetivos asignados al Banco de Fomento se lograron más que satisfactoriamente.

Hasta aquí, todo bien, la pérdida de sus principales objetivos inició en 1989 durante la administración del entonces Presidente Salinas de Gortari. Se decidió abandonar el “primer piso” que había probado su efectividad y eficacia y se asumió la operación de “segundo piso”, lo que marco el alejamiento y abandono de las PYMES. 

La justificación de este enorme error se centró en la supuesta masificación del crédito dirigido a las PYMES, lo cual no se logró y ha tenido, al menos tres efectos contrarios. El acceso al crédito se dificultó; el costo se incrementó y se perdió la asesoría, asistencia técnica y capacitación.

Las PYMES fueron abandonadas a su suerte y quedaron bajo la tutela de la banca privada que utiliza su propio fondeo, que por cierto es más barato al que ofrece la banca de fomento y, utiliza las garantías NAFIN para mitigar su riesgo crediticio y encarecer los créditos otorgados a las PYMES, pues su intermediación es libre y responde a sus expectativas de utilidad.

La intermediación de los productos bancarios que oferta NAFIN a la comunidad PYMES es muy onerosa y es objeto de especulación por parte de la Banca privada que prostituye los programas del banco de fomento.

El tercer aspecto sobre si el cumplimiento o fracaso de sus objetivos ha sido con recursos fiscales y/o con recursos generados por su propia operación, es algo que desde el error de diciembre de 1994, se había ido logrando al operar con sus propios recursos. Lamentablemente la 4T no tiene idea de lo que es la banca de desarrollo y ese desinterés al haber tenido 3 directores generales en lo que va del presente sexenio, ha perjudicado drásticamente los resultados de NAFIN. 

Bastan unos pocos datos duros, desde 2009 la evolución de resultados había sido favorable reportando en cada ejercicio utilidades en rangos mayores a los $1,000 millones de pesos en su piso y mayores a los $2,400 millones de pesos en su techo en 2018. 

En tan sólo dos años de la 4T las utilidades se convirtieron en pérdidas, en 2019 durante la gestión de Eugenio Nájera estas alcanzaron los $2,272 millones de pesos y en 2020 en la gestión de Carlos Noriega las pérdidas registraron un máximo histórico de $4,228  millones de pesos. 

Esas pésimas administraciones no han sabido replantear los objetivos ni la forma de operación que más convienen al Banco, es decir, hay un despropósito en el que el de arriba no sabe qué hacer y el de abajo recibe ordenes, habrá que esperar a que el próximo titular de la SHCP pare la debacle y enmiende el camino de NAFIN en su verdadero propósito de Banca de Fomento.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión