AGUASCALIENTES  |  VERACRUZ Síguenos: Twitter RadioBI  Facebook Radio BI
BI Noticias

Opinión

domingo 15 septiembre 2019 1:37 AM Aguascalientes, México

DÓLAR HOY

Compra:

Venta:

$19.391

$19.397

Radio BI en vivo
 
Portada / Últimas Opiniones / Opinión

Lo que nadie queremos

 5 ago 2019

Por: Gloria Margarita Romo Báez

Uno de los temas que durante las últimas semanas ha ganado espacio en la agenda política nacional, es indudablemente aquel de la desaceleración económica que estamos padeciendo a partir de la entrada de la 4T.

Como antecedente, tenemos el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2019, el cual estableció un gasto neto total por la cantidad de $5,838,059,700,000 que corresponde al total de los ingresos aprobados en la Ley de Ingresos.

El presupuesto de Egresos incluye severas medidas de austeridad y disciplina presupuestaria, priorizando la asignación de recursos a los programas sociales. La reasignación y recortes presupuestales son la marca distintiva de este presupuesto, ya que se redujeron de manera importante los recursos asignados a salud, turismo, economía, agro, cultura y ciencia y tecnología, entre otros.

Por lo contrario, se fortalecieron los recursos destinados al Bienestar social, trabajo y previsión social e infraestructura, ya que en estos sectores se incluyen los recursos que destinan a los 25 programas prioritarios de AMLO, entre los que destacan “Jóvenes construyendo el futuro”; Becas para estudiantes de nivel medio superior; Pensión para los adultos mayores; Pensión para personas con discapacidad, tren maya, refinería dos bocas y aeropuerto de Santa Lucía.

Durante los primeros 6 meses de 2019, la política económica abandonó todo racional técnico y ha adoptado criterios de carácter asistencialista y populista, acompañado del nuevo componente de “Austeridad Republicana”.

El combate a la corrupción se ha vuelto una obsesión, aminorando el gasto público. Ello es parte del problema, toda vez que la reducción de la burocracia ha vuelto más ineficiente la operación de la administración pública y esto pone a la deriva el gasto público, y reduce los niveles de inversión del sector gubernamental y privado.

Esta es la razón por la que muchas calificadoras, organismos internacionales y la banca mexicana siguen revisando a la baja las expectativas de crecimiento del PIB. Todo lo anterior genera incertidumbre y provoca cautela entre los inversionistas, y un menor crecimiento, tal es así, que en el primer trimestre el PIB decreció 0.2% y en el segundo se creció el 0.1%, lo que equivale a un crecimiento semestral de 0.3%.

Contrario a mostrar preocupación, el gobierno festeja que los pronósticos que apuntaban a entrar en una recesión, hayan fallado. La verdad es que nadie queremos que la economía decrezca y mucho menos que entremos a una recesión, como aquella que se vivió en 1982-1983 cuando el PIB decreció el 0.52 y 3.49, o cuando el error de diciembre que provocó una caída del 6.22%, así como la crisis financiera mundial que originó una caída del 5.99% en 2009.

Lo que todos deseamos es que el país retome un crecimiento constante y sostenido del PIB, quizás no el 6.32% promedio que se logró durante el Milagro Mexicano, pero si el 4% que ofreció el Presidente López Obrador durante su campaña.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión