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Bullidero: las tablas de la ley

 15 jun 2020

Por: Jesús Eduardo Martín Jáuregui

El pasado sábado el presidente de la República dio a conocer un decálogo sobre como afrontar lo que llama “nueva normalidad” que ni es nueva ni es normalidad del COVID. Seguramente ayer debe haber enviado otro mensaje, quizás las apostillas al decálogo o algo por el estilo. No nos deja descansar, con cinco horas diarias de transmisión directa desde la casa del presidente, antiguamente conocido como Palacio Nacional y con cinco canales de televisión, por lo menos, dedicados a hacer propaganda al gobierno, los atentos ciudadanos no tenemos tiempo para digerir sus ocurrencias. Apenas estamos tratando de comprender como es que resulte relevante que en el tiempo dedicado a comunicarse con la nación, hable de un papel apócrifo, que llegó a su casa quién sabe como, en el que se menciona un supuesto plan de acción para enfrentar las políticas del presidente y organizarse en torno a las próximas elecciones. Lo cual no tiene nada de extraño. El mismo López Obrador durante dieciocho años enfrentó las políticas de los gobiernos y se organizó para ganar las elecciones, hasta que lo consiguió. En un país en tránsito a la democracia, los señalamientos presidenciales, sus denuncias y críticas, muestran que pese a sus declaraciones y confesiones de fe democrática, está más cerca de la autocracia.

A veces me da la impresión que el presidente actúa como un hipnotizador de serpientes, nunca la deja de ver, nunca la da la espalda, siempre se está moviendo y atento, no hay el menor tiempo para que la serpiente se distraiga porque siempre está presente su posible adversario, el hipnotizador agita su flauta, toca, aunque las serpientes sean sordas, y gesticula para nunca perder la atención del ofidio. En términos taurinos se diría que nunca hay que perderle la cara al toro, y algo que, si no lo aprendes y lo pones en práctica, te puede costar muy caro: nunca hay que dejar pensar al toro. Siempre hay que estar allí, en la cara, aunque parezca que te alejas el toro tiene que estar fijo en ti, si no, las distracciones han costado heridas cuando no vidas.

AMLO no nos deja pensar, es peligroso que los ciudadanos piensen, no hay espacios, no hay tiempos, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en YouTube o en Spotify, allí está el Gran Hermano.

No pienses, yo lo hago por ti y aquí están las tablas de la ley.

Es todo por hoy, hasta una próxima, si la hay.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión

 



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