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Excesos criticados

 22 sep 2020

Por: Gloria Margarita Romo Báez

El régimen presidencialista que se construyó al término de la Revolución Mexicana, es una de las herencias que recibimos y que pensábamos que con la llegada de la alternancia habría terminado, lamentablemente, este régimen ha vuelto a tener vigencia con la llegada de este nuevo gobierno. 

El Presidencialismo permitió la estabilidad política en un país el que la rebatinga por el poder era cosa del diario. Gracias a este modelo, cuyos pilares fundamentales fueron ideados por el General Plutarco Elías Calles y patentizados por el PRI, este país generó un estilo de vida política al que se le conoce como la Dictadura Perfecta.

Lo importante de este régimen es reflexionar sobre la forma en que un partido político fue capaz de asegurar que las sucesiones presidenciales se dieran en calma y en medio de un espejismo democrático, y reflexionar si se han logrado o no los cambios esperados con la apertura democrática que permitió la alternancia.

Nos guste o no, el Presidencialismo se tradujo en estabilidad política y crecimiento económico, favoreció el progreso nacional y tuvo su mayor esplendor en el periodo conocido como “Desarrollo Estabilizador”, gracias al cual se logró un crecimiento sostenido que originó el surgimiento de las clases medias y benefició a millones de personas durante varias décadas del siglo pasado.

Como siempre sucede, todo régimen autoritario se desgasta y origina oposición de quienes reclaman oportunidades de participación política y eso es lo que sucedió, cuando el PAN gano las elecciones del 2000 y 2006.   

A pesar de esta apertura democrática los gobiernos Panistas no cumplieron las expectativas y pasaron desapercibidos, simplemente fueron un gobierno más, dando paso a un gobierno de izquierda encabezado por el actual presidente.

El hoy Jefe del Estado Mexicano ha hecho renacer ese autoritarismo político al cual se opuso durante muchos años, en donde lo único que importa es lo que el piensa y quiere, y si no, eres su adversario y te llama peyorativamente “conservador”. 

Este renacer del presidencialismo lo ha llevado a excesos criticados por quienes no estamos de acuerdo con su proceder político y actuar económico. Lo peor es la falta de congruencia entre la realidad y su mundo irreal.

Tenemos muchos ejemplos de sus imposiciones, el más destacado es la cancelación del aeropuerto de Texcoco, en donde se ha ocultado el costo real que se tuvo al desechar esta importante obra de infraestructura y en donde además se enterraron millones y millones de pesos, como si fuéramos un país tan rico que pudiera darse el lujo de derrochar lo que no se tiene.

El alto costo que ocasionó la lucha contra el huachicol y que provocó el desabasto de gasolina; la falta de transparencia en la compra de pipas en donde no hubo licitación; la emisión de bonos por miles de millones de dólares para financiar sus programas de despilfarro social; el solapamiento de la impunidad al permitir el bloqueo de vías de comunicación (FFCC, casetas de peaje) y marchas de grupos radicales que vandalizan lo que se les atraviesa; el tren maya, refinería de dos bocas, etc.  

La supeditación del poder legislativo y judicial es alarmante, genera desconfianza y detiene las inversiones sin importar la procedencia de los capitales, no hay seguridad jurídica que permita la atracción de nuevos proyectos de inversión, lo peor es que se atacan inversiones en proceso, ejemplo de ello es la planta cervecera estadounidense Constellation Brands que era construida en Mexicalli, la cual se suspendió  porque así lo decidió una infundada, manipulada e ilegal consulta que se organizó el propio gobierno para justificar su arbitraria decisión y cuya indemnización la pagaremos todos los ciudadanos.  

La lista de imposiciones presidenciales es muy larga y llena de agravios y es aquí que debemos aceptar que hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite y no podemos permitir que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico como a los ojos de todo mundo ha venido sucediendo. Toca a los partidos y actores políticos emprender las acciones para detener la destrucción del país.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión

 



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