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Ceguera consciente

 22 oct 2020

Por: Gloria Margarita Romo Báez

La Inversión Extranjera Directa (IED) es aquella inversión que tiene como propósito crear un interés duradero y con fines económicos o empresariales a largo plazo por parte de un inversionista extranjero en el país receptor. 

Son varios los factores de atracción que intervienen en la captación de inversión extranjera, entre algunos, la estabilidad política y social; niveles adecuados de desarrollo (vivienda, educación, salud); infraestructura que facilite la logística y movilidad de los bienes y servicios que demanda la cadena producción-consumo (puertos, aeropuertos, carreteras, FFCC); sistema de pagos y financiero sólidos; libertad cambiaria y, muy importante la existencia de un estado de derecho que garantice la propiedad y movilidad de las inversiones. 

Otro factor determinante para atraer la inversión extranjera es el tipo de cambio y la tasa de interés, también influye el comportamiento del PIB, la integración comercial y otros factores macro que delinean el potencial económico del posible receptor de los flujos de inversión. 

Todos estos factores se comparan por los inversores y en base a ellos determinan el destino de sus inversiones. En otras palabras, existe una competencia global por la recepción de la inversión extranjera directa (IED) y por ello todos los países alientan mejoras para captarlas. 

Hasta antes de la pandemia de Covid-19, la economía mexicana estaba en un punto de inflexión, pues el FMI redujo su expectativa de crecimiento para 2019, al igual que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Esto se debió, en buena medida, a que se estaban echando para atrás varios proyectos de inversión privada en sectores clave, como en el energético e infraestructura. 

Además, prevalecían otros factores que estaban afectando el sentimiento de inversión, como el que las calificadoras cambiaran el panorama crediticio del país a negativo, luego de que el gobierno decidiera ocupar un rol más activo en las finanzas de la petrolera más endeudada del mundo: Pemex. En la parte positiva, se apuntaba que al materializarse el T-MEC, se mejorarían las perspectivas de inversión. 

Los datos de IED proporcionados por la Secretaría de Economía, muestran un comportamiento positivo en el primer año de gobierno de cada periodo presidencial, en 2001 (Fox) se captaron 30,056 mdd, en 2007 (Calderón) 32,482 mdd, en 2013 (Peña) 48,217 mdd y en 2019 (López) 34,079 mdd. Cifras, por cierto, que fueron las mejores de los 6 años de su administración. 

Como se observa, la mejor captación de IED se dio en 2013 con el presidente Peña y la más baja ocurrió con Fox. De manera inercial, la captación de IED durante esta administración, aunque menor, se mantiene estable, porque el diferencial de tasas y tipo de cambio le han ayudado a ser un destino más atractivo. 

No obstante, la adopción de una política económica populista y recargada en los caprichos personales del ejecutivo han motivado una baja de 0.1% del PIB en 2019 que contrasta con el crecimiento que registró la economía mexicana en 2018 de 2% y en 2017 cuando avanzó 2.1%. Las cifras para este 2020 serán muy malas por una combinación de factores, unos imputables a AMLO y otros a la pandemia. 

El hecho es que nos encontramos en una recesión por la mala conducción económica y eso afecta la recepción de inversión extranjera, entre muchas más cosas, pero al parecer y gracias a la pandemia de Covid-19 el ejecutivo ha encontrado la excusa perfecta para explicar la caída de nuestra economía, porque él siempre tiene otra información que lo aleja de la realidad, padeciendo una ceguera consciente e incurable.

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión

 



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