Comida fresca, ropa y balas: familias buscadoras hacen rastreo en campamento armado de Rincón de Romos

"¿Por qué no se recogieron estos indicios? En el Rancho Izaguirre pasó lo mismo"

Restos de búsqueda
Última actualización:  |  Jessica De Loera

Es jueves 28 de agosto por la mañana, prácticamente ha pasado un mes después del desmantelamiento del campamento armado en Pabellón de Hidalgo, Rincón de Romos; y familiares de personas desaparecidas de la región Bajío se preparan para realizar la primera búsqueda de indicios en el lugar de los hechos.

 

Decenas de ellos, provenientes no sólo de Aguascalientes, sino también Zacatecas, Nayarit y Jalisco; llegan al lugar pactado con la Fiscalía General de la República (FGR) para emprender el recorrido. Han esperado desde aquel sábado 26 de julio por el visto bueno de las autoridades para entrar al sitio donde detuvieron a 18 presuntos implicados con el crimen organizado, de los cuales cuatro contaban con ficha de búsqueda activa.

 

Llegamos al lugar. Una zona serrana que, en automóvil, se encuentra a tres minutos de la carretera 54; y a diez minutos de la entrada principal al municipio. Ahí autoridades federales primero realizan una inspección del área con dron y después de un análisis, autorizan subir. “Manténgase juntos. Cuiden dónde pisan porque puede haber víboras o explosivos”, indican antes de emprender el kilómetro de trayecto, un cerro con una elevación de al menos dos mil metros. Aproximadamente cuarenta minutos de recorrido.

 

Las lluvias transformaron la zona en un lugar verde, tupido de maleza, espinas y rocas sueltas. Llegamos al bordo, en el cual se colocaron a los entonces detenidos para la fotografía del operativo. Ahí mismo, a la orilla del cuerpo del agua, hay una colcha que cubre varios casquillos de bala. Hay varios más en toda la zona. Al igual que basura y envoltorios diversos esparcidos: Desde galones de combustible hasta latas de comida, e incluso cigarros.

 

Caminamos menos de cien metros y vemos los primeros indicios de actividad con lo que parece que fue una fogata; a unos pasos, un especie de resguardo hecho con ramas, pegado a un árbol. Dentro de y alrededor hay prendas de ropa, calzado y basura en general. 

 

Continuamos por la vereda y rápidamente damos con lo que pudo haber sido el punto de encuentro para la comida. Hay de todo. Cajas de cereales, bolsas de semillas y sal, latas de bebidas, empaques de frijoles e incluso comida que se quedó en una olla, ya en estado de putrefacción. Dentro de otra especie de refugio, cubierto por una lona, está el resto de los alimentos, varios de ellos perecederos y algunos en buen estado, como tomates y papas. Casi frescas.

 

Cruzando este fuerte las familias localizan sin dificultad un refugio con ramas más. Además de basura, en él se hallan decenas de prendas, todas de hombre y hasta un casco de motocicleta. Juntan las que pueden y hallan a la redonda para la toma de fotografías y su posterior difusión en redes sociales. Dicen tipo, color,talla aproximada y marca; tal vez podría ser una pieza importante de la búsqueda de alguna persona.

 

Tras un par de minutos de descanso, de las caídas para subir y de lo que se encuentra en el lugar, tanto familiares de personas desaparecidas como personal que las acompaña, inician con el hundimiento de varillas en busca de indicios de posibles fosas clandestinas. Se posicionan en los lugares con señales de tierra removida y comienzan a clavar. Sacan la varilla y huelen la punta para tratar de identificar algo. Proceden con palas y picos. Sólo encuentran basura enterrada. Ningún posible resto óseo. Habla Olivia Muñoz Campos, madre de Edgar Quezada Muñoz:

 

 “Tenían unas pequeñas chozas, por así llamarlas, donde se resguardaban debajo de los árboles. Encontramos ropa, comida, cobertores, cosas personales. Y son diferentes lugares, muy cercanos unos de otros”.

 

Lo que sí encuentran son imágenes religiosas regadas por el lugar, incluyendo a la santa muerte. Así mismo, empaques con papel y, en el fondo, lo que parecen ser cocos de marihuana; la envoltura está signada por un grupo delictivo y tiene una caricatura del Demonio de Tasmania. 

 

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas, presente en el operativo de búsqueda, se prospectaron alrededor de 8 kilómetros. Sin embargo, no pueden levantar indicios porque eso le compete únicamente a las autoridades locales.

 

Tras casi dos horas de recorrido, alrededor de 60 personas -entre familias buscadoras y personal de los tres niveles de gobierno- comenzamos con el descenso.

 

Javier Espinosa, quien busca a su hijo Javier Espinosa Almanza desde hace 18 años, señala que derivado de señales de radiocomunicación recibidas hay indicios para creer que el lugar sigue siendo usado. Pide apoyo por parte de Aguascalientes para la recolección de indicios.

 

“Nos llama mucho la atención a todos los colectivos que estuvimos aquí presentes que todavía haya indicios. ¿Por qué no se recogieron estos indicios? En el Rancho Izaguirre, pasó lo mismo. Nos llevaron los indicios o hallazgos, y dejaron ahí todo”, cuestiona.

 

Desde Nayarit, Alejandrina Orozco, madre de Pablo Joaquín Gómez Orozco; comenta que tuvo que realizar un viaje de al menos 13 horas para llegar al lugar y poder participar en la búsqueda. Señala que indicios cotejan a Aguascalientes entre los posibles puntos para localizar a Pablo. Exhorta al trabajo colaborativo:

 

“Queremos pedirle a la sociedad en general que si saben de algún lugar, algún punto donde pudieran dar alguna información para poder encontrar a los nuestros, nos lo hagan saber de manera; esto se maneja de manera anónima. Lo único que queremos nosotros es encontrar a los nuestros.  De igual manera hacerle un llamado a las autoridades de Aguascalientes, el poder trabajar con los colectivos y poder llegar a los nuestros”

 

Esta labor de búsqueda es consecuencia de una solicitud realizada por Colectivos de búsqueda de personas de la Unión y Red Nacional de Búsqueda de Personas; y la Red Internacional de Asociaciones de Personas Desaparecidas a través de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas (FGJEZ) en coordinación con la Fiscalía General de la República.

 

Entre las autoridades que participaron en el trabajo de búsqueda se encuentran la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA); Guardia Nacional (GN); Dirección de Servicios Periciales Comisión Local de Búsqueda de Personas del Estado de Zacatecas (CLB); Comisión Nacional de Búsqueda (CNB); Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV); Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ); Fiscalía General de la República (FGR), delegación Aguascalientes; Policía Estatal de Aguascalientes; y Policía Municipal de Rincón de Romos. No hubo participación de la Fiscalía General del Estado de Aguascalientes.

 

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