Sobre el Instituto Municipal del Hombre
Si se va a impulsar una iniciativa que apoye a los hombres, lo sano es que sea en temas de salud mental, perspectiva de género, paternidad responsable, equidad y empatía
Recientemente, en el cabildo de Aguascalientes, unos jóvenes entusiastas plantearon la iniciativa de crear el “Instituto Municipal del Hombre”, como una suerte de respuesta complementaria al Instituto Municipal de la Mujer de Aguascalientes.
En su intento de alocución, los promoventes ponen algunos tópicos como argumentos, entre los que resaltan: la tasa de suicidios en hombres; la falta de apoyos para el emprendimiento masculino; la presunta parcialidad que tiene el derecho familiar en la asignación de patria potestad y custodia a las infancias, las demandas de pensión alimenticia; así como lo que llaman “denuncias falsas” de mujeres contra hombres.
Es evidente que muchos sectores de la población aún no tienen una comprensión clara sobre el Sistema de Dominación Basado en el Género; y que -a pesar de padecerlo- no han desarrollado consciencia del modo en el que los hombres hemos dominado cada ámbito social, político, cultural, y económico, con las implicaciones de segregación y sometimiento que esto tiene. Es algo similar a lo que ocurre con la falta de consciencia de clase: cuando ésta no se desarrolla, incluso hasta los oprimidos terminan por defender al opresor.
Así, sin mucho entendimiento sobre la dominación de género, se enarbola esta propuesta para que el ayuntamiento destine una burocracia nueva con la finalidad de que se atienda a los hombres. Sin embargo, se pierde de foco la naturaleza más profunda de la problemática: la existencia de un sistema patriarcal.
De este modo, es cierto que lo hombres nos suicidamos más y accedemos menos a la atención de salud mental, respecto a las mujeres. Sin embargo, se ha comprobado que la causa de este fenómeno está ligada a los modelos de masculinidad tradicional y a los estándares que el propio patriarcado nos impone a los hombres.
Sobre la falta de oportunidades económicas a los hombres; la respuesta no está en los temas de género, sino en el modo de producción capitalista. Sin embargo, en la propuesta impulsada por estos muchachos, quieren que -como las mujeres tienen programas de apoyo económico-, los hombres también deben tenerlas. Y aunque el argumento pudiese parecer consistente; se olvida que a las mujeres se les apoya porque hay un sistema estructural que les hace padecer dependencia económica, violencia financiera en la familia, brecha laboral y salarial, y -en casi un 50% de las familias- las mujeres son cabeza de hogar, por el abandono físico y económico de los hombres.
En los temas de derecho familiar, asignación de la patria potestad y custodia a las infancias, así como en las sentencias de pensión alimenticia, se pierde de vista que el sistema patriarcal ha asignado a la mujer la carga de trabajo en la crianza y los cuidados; pero en la actualidad cada vez más los juicios familiares se orientan al interés superior del menor, lo que a los hombres nos debe impulsar a ser mejores cuidadores, a desarrollar nuestras habilidades para la crianza, y a saber asumir roles en la tutela que vayan más allá que la mera proveeduría económica.
También, lo que en dicha iniciativa se menciona como “denuncias falsas” de mujeres contra hombres, lo que los promoventes no alcanzan a tomar en cuenta es que los casos anecdóticos no desmontan un sistema de dominación estructural. Finalmente, arguyen que a los hombres nos matan más y que sufrimos más violencia, pero pierden de vista que esos homicidios y esas vulneraciones las comenten -en la inmensa mayoría- los mismos hombres.
Entonces, si se va a impulsar una iniciativa que apoye a los hombres, lo sano es que sea en temas de salud mental, de perspectiva de género, de paternidad responsable, de equidad y empatía, y en los temas que abonen a desmantelar el Sistema de Dominación Basado en el Género. Lo otro es sólo intolerancia a los avances de las mujeres en temas de igualdad. Recordemos la paradoja de la tolerancia de Popper: “una sociedad que tolera a los intolerantes, se destruirá a sí misma al permitir espacios de poder a la intolerancia”.
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