¿Tenemos maestros realmente buenos o no?

Otto Granados

Lo que les enseñan en la escuela les servirá para su desarrollo futuro

Otto Granados

Quienes tengan hijos en edad escolar ¿se han preguntado si sus niños están aprendiendo lo que tienen que aprender y lo están aprendiendo bien y si lo que les enseñan en la escuela les servirá para su desarrollo futuro? Bueno, les recomiendo poner la máxima atención porque de eso dependerá cómo les va a ir en la vida.

Ya en otra ocasión he comentado en este mismo espacio que las cosas van mal con la calidad de la educación básica de nuestros niños. En dos evaluaciones de 2023 y 2025 los resultados fueron pésimos. En la primera, los niños de Aguascalientes de primaria y secundaria, salieron olímpicamente reprobados en matemáticas y lectura. De 100 preguntas que contenían las pruebas apenas alcanzaron a contestar 43 correctamente.

En la segunda, los estudiantes fueron evaluados mediante pruebas en diversos campos formativos -matemáticas, ciencias, etc.- cuya puntuación máxima que un estudiante podía obtener en cada uno era de 20 puntos y, por tanto, el mínimo aprobatorio era de 12 puntos.

Pues bien, los estudiantes de Aguascalientes, promediando los resultados de todos esos campos formativos, lograron apenas 11 puntos, es decir, están reprobados. 

La pregunta importante es porqué y vamos a explicarlo. 

Una buena educación para los niños depende de varios factores, uno de los cuales muy importante es tener buenos maestros y aquí es donde está la principal falla.

Resulta que desde hace unos años las escuelas mexicanas se han llenado de personas que dicen ser maestros, pero a los cuales no se les ha hecho ninguna evaluación de su desempeño o de plano ingresaron al servicio educativo sin ningún filtro de calidad.

De hecho, les cuento una anécdota. Hace tiempo me encontré a un amigo que a través del SNTE obtuvo su plaza de maestro de inglés. Le pregunté donde había aprendido inglés y me confesó no sabía ese idioma sino que en realidad era profesor de geografía pero que era la única plaza que le consiguieron en ese momento.

Siguiendo este camino, en los últimos siete años el gobierno federal ha basificado a 960 mil  supuestos maestros; en el caso de AGS solo en 2024 se entregaron 570 plazas a docentes; de estos, 108 tenían 11 años de servicio y las restantes 462 plazas se dieron aparentemente por concurso. En 2025 ocurrió algo parecido.

Pues bien, basificar significa que a unas personas les dieron plaza no por sus merecimientos ni su preparación sino por simple antigüedad, y a los otros porque dicen haberse presentado a los concursos de ingreso que organizaba una Unidad de la SEP que era tan buena que ya desapareció.

Nada más que en estos concursos han surgido cientos o miles de denuncias de corrupción e irregularidades en todo el país. 

Por ejemplo, hackeo y fraude en una plataforma llamada Venus donde hubo puntajes falseados o manipulación de resultados. En otros casos ha habido venta de plazas que cuestan entre 150 mil y hasta 400 mil pesos; en unos más existen denuncias por métodos de asignación poco transparentes y otorgamiento de plazas a personas sin el perfil adecuado, así como por trampas en los exámenes. Tan solo en 2021 se investigaron a casi 5 mil 800 participantes por posibles irregularidades en el país.

En resumen, mientras que la reforma educativa de 2013 hizo un gran esfuerzo para seleccionar mejores maestros con base en el mérito, la calidad y la transparencia, ahora han vuelto, gracias a la delincuencia magisterial y sindical y la complicidad de las autoridades, las prácticas corruptas en perjuicio de los niños. Y esta es una tragedia ética y educativa en toda regla.

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Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.

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