Valadez y San Román rozan el triunfo grande

Ambos toreros estuvieron cerca de salir a hombros.

TOROS SAN MARCOS 2026
Última actualización:  |  Emiliano Jiménez

Durante la tercera corrida de feria celebrada esta tarde en el coso Monumental, los espadas Leo Valadez y Diego San Román estuvieron a punto de conseguir la salida en hombros, luego de sendas actuaciones estructuradas, de oficio y valor, que hicieron vibrar a los tendidos, ante ejemplares de la divisa de Begoña que mostraron notable calidad y bravura. Por su parte, Marco Pérez pechó con el lote menos potable del encierro.

Durante la tercera corrida de feria celebrada esta tarde en el coso Monumental, los espadas Leo Valadez y Diego San Román estuvieron a punto de conseguir la salida en hombros, luego de sendas actuaciones estructuradas, de oficio y valor, que hicieron vibrar a los tendidos, ante ejemplares de la divisa de Begoña que mostraron notable calidad y bravura. Por su parte, Marco Pérez pechó con el lote menos potable del encierro.

Leo Valadez se llevó el lote que ofreció mejores prestaciones del encierro de Begoña. Ambos toros tuvieron una lidia adecuada que, de haber rubricado con el acero, habría significado la primera Puerta Grande del Serial. Leo toreó por verónicas al cuarto de la tarde, para luego gustarse con un quite por fregolinas. Cubrió de manera formidable el segundo tercio, donde se incluyó un par de poder a poder y uno más al violín, saliendo de tablas hacia los medios. Brindó de manera cariñosa al matador Fernando Ochoa, quien presentó su libro “Mi sentir en los toros, lo que se esconde” ante la afición hidrocálida.

Con toda la intención del triunfo, apostó por arrodillarse en los medios y citar al bravo toro de Begoña, al que toreó por el pitón derecho durante la primera serie. La clase y transmisión permitieron a Valadez expresar su tauromaquia, esa fina y elegante. Cada una de las series se realizó en los medios y, poco a poco, la faena fue subiendo de intensidad ante una afición deseosa de una obra importante. Leo no defraudó; incluso al final, cuando se la jugó con manoletinas de rodillas, la obra estaba realizada, solo faltaba firmarla. Sin embargo, la suerte no estuvo de su lado y las dos orejas se esfumaron, al final, quedó en una oreja de peso.

Ante el primero de su lote, al que recibió con una larga cambiada de rodillas en los medios, se quedó en el mismo sitio para replicar la dosis. También cubrió el segundo tercio, nuevamente con grandes facultades y de manera vistosa. El toro tuvo bravura seca, es decir, no regaló nada; pero Leo estuvo firme, tratando de ligar los muletazos. Aunque al de Begoña le costaba, el torero, con pausas, logró hacerse del toro, que terminó por desfondarse. Fue una faena seria que bien pudo ser premiada de haber estado certero con la espada.

Diego San Román se la jugó de verdad con sus dos toros. Ante su primero, un astado que acusó debilidad pero con nobleza —lo cual también cuenta—, aprovechó para acortar distancias, pues el propio ejemplar así lo pedía. Se “volcó” entre los pitones, haciéndolo pasar lentamente y aguantando las miradas de “Compadrito”. La faena tuvo interés, especialmente por la aguerrida entrega del queretano. Tras la estocada, el toro tardó en caer y la afición no terminó por solicitar la oreja.

Bonito el toreo a la verónica ante su segundo, al que le realizó un quite por chicuelinas muy ajustadas. Las intenciones eran claras: en los medios y de rodillas cuajó dos péndulos. El toro, bravo y con calidad, permitió al queretano mostrar su tauromaquia, esa de correr la mano por abajo, con las zapatillas bien plantadas en la arena y jugándose la vida como si no importara el mañana. Quizá las bernadinas estuvieron de más, pero también se agradecen. Un trasteo que debió ser premiado, pero aquí volvió a fallar con el acero.

Marco Pérez lo intentó, pero la realidad es que se llevó un lote con pocas opciones. Se puede rescatar el toreo por verónicas en su primero, en el que, por cierto, el banderillero Jesús de Nazareth falló en el último par, por lo que se cambió el tercio ante el descontento del respetable. El toro, deslucido, no ofrecía más. El segundo fue peor: un ejemplar de trapío respetable, pero sin fondo. Aunque Marco se esforzó, resultó prácticamente imposible, nos quedamos con ganas de verlo ante un toro de mejores condiciones.

Ficha del festejo:

Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Tercera corrida de feria. Poco más de media entrada. Toros de Begoña, correctos en presentación, de los que destacaron el (1o. por su bravura, el 4o. por su clase, premiado con arrastre lento. Pesos: 505, 507, 510, 521, 522 y 535 kilos.

Leo Valadez (azul celeste y oro): Ovación y oreja.

Diego San Román (nazareno y oro): Ovación y palmas.

Marco Pérez (blanco y oro): Silencio en su lote.

Incidencias: Antes de comenzar la corrida se tocó el Himno Nacional.

 

Información de: Alejandro Medina.

 

 

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