Piden no apresurar revisión del T-MEC ante falta de acuerdos
Advirtió Daniel Watson, exrepresentante comercial adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental.
El proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no debe apresurarse si las propuestas aún no cuentan con el respaldo de los gobiernos y del sector privado de los tres países, pues hacerlo podría dificultar la construcción de un acuerdo sólido, advirtió Daniel Watson, exrepresentante comercial adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental.
Durante su participación en el North Capital Forum 2026, el exfuncionario de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) sostuvo que el contenido del tratado debe determinar los tiempos de la negociación y no los calendarios políticos.
Reconoció que el proceso está sujeto a presiones políticas, pero consideró necesario aprovechar el tiempo disponible para analizar las propuestas antes de asumir nuevos compromisos.
Watson señaló que el sector privado y los comités del Congreso estadounidense aún podrían no contar con toda la información necesaria para evaluar el rumbo de las conversaciones.
“Tampoco tengo claro que el sector privado esté recibiendo la información necesaria. Incluso diría que no estoy seguro de que los comités del Congreso de Estados Unidos consideren que están recibiendo toda la información que necesitan para entender hacia dónde se dirigen las negociaciones”, expuso.
El exfuncionario anticipó que la revisión del T-MEC probablemente mantendrá algunos aranceles, debido a la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a la protección de industrias como la automotriz, siderúrgica y del aluminio.
“Está muy claro que al presidente Trump le gustan los aranceles y que no quiere que nadie tenga un libre comercio completamente exento de ellos”, sostuvo.
Explicó que los sectores automotriz, acerero y del aluminio son de particular importancia para Trump, por lo que consideró que los aranceles deberán formar parte del resultado de la negociación.
A su juicio, actualmente se analiza una alternativa que podría representar una mejora respecto al esquema vigente, aunque no implicaría eliminar este tipo de medidas de protección.
Watson planteó que la discusión tiene dos vertientes: resolver los asuntos inmediatos para completar la revisión y extender la vigencia del T-MEC, así como definir la relación comercial de largo plazo entre México, Estados Unidos y Canadá.
“No creo que debamos obsesionarnos con las imperfecciones de corto plazo del acuerdo, porque existen oportunidades mucho mejores hacia adelante”, apuntó.
Respecto a la industria automotriz, Watson consideró que las reglas de origen del T-MEC ya exigen un nivel elevado de contenido regional, por lo que existe poco margen económico para incrementar nuevamente estos requisitos.
Recordó que durante la primera negociación del tratado, la posición inicial de Trump era exigir que los vehículos tuvieran 100% de contenido estadounidense, una condición que finalmente no se consideró viable.
“Cuando USTR exploraba opciones para responder a las preocupaciones del presidente Trump sobre el sector, su respuesta siempre era que debía exigirse 100% de contenido estadounidense, es decir, que todos los automóviles se fabricaran en Estados Unidos”, relató.
Para la revisión actual, agregó, Estados Unidos analiza limitar la participación de insumos provenientes de China y de otras economías consideradas fuera de mercado, además de incentivar una mayor producción dentro de su territorio.
Sin embargo, estimó que los cambios podrían concentrarse en ajustes y una posible simplificación de las reglas actuales, en lugar de un incremento sustancial de los porcentajes de contenido regional.
“El contenido regional exigido para los automóviles ya es muy elevado y no está claro cuánto más podría aumentar. Mi expectativa para el sector automotriz es que se realizarán algunos ajustes a las reglas actuales y, posiblemente, una simplificación, porque son bastante complejas”, explicó.
Añadió que no está claro que exista un margen económicamente viable para endurecer todavía más las reglas de origen.
Watson señaló que México tiene la oportunidad de fortalecer y ampliar su participación dentro de la plataforma productiva de Norteamérica, aunque para ello deberá demostrar su alineación con los objetivos de seguridad económica de Estados Unidos.
“México ya forma parte de una plataforma productiva ampliada. Existe una coproducción que siempre ha sido importante para la competitividad de Norteamérica”, afirmó.
Asimismo, consideró que Canadá y México deberán consolidar su posición como los socios comerciales más cercanos de Estados Unidos, en un contexto en el que la seguridad económica tendrá un peso cada vez mayor.
Ante este escenario, llamó al sector privado mexicano a considerar la fortaleza de la industria estadounidense en sus decisiones de inversión, debido a que entre 70 y 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino ese mercado.
Watson también planteó que, debido a que la relación comercial de Estados Unidos con México y Canadá ha adquirido características diferentes, después de la revisión del T-MEC podría ser necesario avanzar en acuerdos o protocolos bilaterales.
Recordó que México, que tenía una participación mucho menor en la relación comercial de Estados Unidos cuando comenzó el TLCAN en 1994, se ha convertido en un socio de mayor relevancia, mientras que Canadá también mantiene una relación estratégica, aunque con características distintas.
Por ello, consideró posible mantener el T-MEC como un acuerdo trilateral y complementarlo con protocolos bilaterales que permitan atender asuntos específicos de las relaciones de Estados Unidos con México y Canadá.
A pesar de la incertidumbre comercial, el exfuncionario estadounidense aseguró que México mantiene una posición favorable para atraer inversión, particularmente por el traslado de cadenas productivas fuera de China.
No obstante, reconoció que no existen garantías de certidumbre debido a los factores políticos y comerciales que continuarán influyendo en la relación bilateral después de la actual administración estadounidense.
Watson planteó que un próximo gobierno de Estados Unidos podría hacer un uso menos agresivo de los aranceles, mientras que el Congreso podría buscar recuperar facultades en materia comercial.
Aunque reconoció que las empresas enfrentan incomodidad ante el escenario de incertidumbre, señaló que esto no ha significado la suspensión de sus proyectos ni de sus operaciones en México.
“El sector privado se siente incómodo con este nivel de incertidumbre y desearía un entorno más estable, pero continúa invirtiendo y, me parece, sigue ganando bastante dinero”, concluyó.
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