Aguascalientes necesita mejores líderes empresariales

Otto Granados

El ecosistema local no genera los incentivos suficientes para competir en las grandes ligas

Otto Granados

Como es evidente, México y muchos de sus estados, como Aguascalientes, están atrofiados no solo en la trampa del “ingreso medio”, de la cual se sale con crecimiento, inversión, innovación, productividad e ingresos sostenidos, sino en otra peor que es la trampa de la mediocridad.

A pesar de que la tasa media de crecimiento sexenal entre 1987 y 2016 fue de casi 5%, el estado, tiene casi 30 años que contribuye con el mismo porcentaje al Producto Interno Bruto nacional, apenas el 1.3%, lo mismo que aportan estados de medio pelo como Durango, Zacatecas o Guerrero. 

Ahora, de 2017 a 2022 el crecimiento bajó al 0.5%, y del 2023 al 2027, probablemente será, en el mejor de los casos, 2 por ciento promedio en todo el actual quinquenio.

Si el motor del crecimiento son las empresas y la inversión privada, estos datos sugieren que estamos en un problema y ese problema es que urge tener en Aguascalientes un sector privado más dinámico, más robusto, más diversificado y más complejo.

Para empezar, recordemos que, de las 64 mil unidades económicas, es decir, los negocios y empresas que hay en el estado, 94% son microempresas; las pequeñas y medianas son el 5.7%, y solo el 0.2% --repito 0.2%-- o sea unas 128, son grandes empresas.

El segundo problema es que de todas las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores no hay una sola que sea propiamente de capital aguascalentense. 

El tercero es que en las 500 empresas más importantes que selecciona cada año la revista Expansión, tampoco hay una sola de Aguascalientes.; en cambio hay 26 de Jalisco y 57 de NL. 

El cuarto es que que AGS exportó de enero a septiembre del año pasado unos 10 mil mdd, mientras que Chihuahua exportó 77 mil, Coahuila 51 mil, Jalisco 32 500 o San Luis Potosí 18 mil. 

Finalmente, no tenemos una sola empresa que sea líder a nivel global como sí son los casos de FEMSA, de Cemex o de Bimbo. Y de las empresas con el distintivo de ser socialmente responsables, o sea que agregan valor adicional a la economía del país o del estado porque contribuyen con la educación, con la cultura, con la generación de talento o con la sostenibilidad ambiental, solo 2 son propiamente aguascalentenses.

Todo lo anterior no quiere decir que estemos en la lona, no.  Desde luego que hay excepciones apreciables y exitosas, pero que pintan poco fuera del estado. ¿Por qué estamos pues estancados en la trampa de la medianía? .

Una razón es que el ecosistema local no genera los incentivos suficientes para competir en las grandes ligas. Aguascalientes debiera estudiar y seguir los ejemplos de Monterrey, de Querétaro o de Coahuila que están resultando los más interesantes y competitivos.

Y otra es que necesitamos líderes empresariales de alto nivel. Los organismos tradicionales, con la excepción de COPARMEX y algún otro, ya no funcionan, excepto para ver qué le sacan al gobierno --una invitación a la Feria o a los toros-, pero no aportan valor agregado, ni son una voz crítica como lo demostraron cuando el golpe al poder judicial o con su sospechoso silencio en los casos de Next Energy, de MD Luminarias o la situación del agua. Habría que seguir el modelo de CAINTRA en Nuevo León que se ha vuelto un actor muy influyente en la toma de decisiones.

En conclusión, para salir de la trampa de la mediocridad se necesitan gobiernos excelentes; leyes que se cumplan; instituciones y burocracias competentes; educación de alta calidad y, sobre todo, un empresariado competitivo, responsable y autónomo.

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Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.

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