Enmienda 25 para Trump

Alan Santacruz

La figura presidencial de Donald Trump ha sufrido un grave desgaste

Alan Santacruz

La Constitución Política de los Estados Unidos contempla una enmienda que prevé la sucesión presidencial extraordinaria. Es la Vigesimoquinta Enmienda, ratificada en 1967, ya que -luego del asesinato del presidente Kennedy- se corrigieron ambigüedades legales que había sobre quién y cómo debería asumir el cargo ante la falta repentina del titular del ejecutivo.

La enmienda 25 tiene cuatro secciones. En la primera, dice que el vicepresidente debe asumir la presidencia ante la ausencia del titular, por dimisión, fallecimiento, o incapacidad. La segunda sección dicta sobre la sustitución del vicepresidente. La tercera sección habla sobre la transferencia temporal y voluntaria de poderes, en el caso de que el presidente se encuentre temporalmente incapacitado. La sección cuarta dicta la transferencia de poder si el presidente “está imposibilitado para ejercer los poderes y obligaciones de su cargo”, una vez que el vicepresidente y la mayoría de los secretarios declaren esta incapacidad.

En este contexto, la figura presidencial de Donald Trump ha sufrido un grave desgaste, debido a los archivos Epstein; a las revueltas sociales del movimiento No Kings y en contra del ICE; sumando sus incursiones militares no autorizadas por el congreso en Venezuela e Irán; así como las amenazas genocidas sobre “aniquilar a una civilización”; aunado a esto, las cada vez más frecuentes voces a su alrededor que cuestionan con seriedad su salud física y mental; y rematando con su pleito con el papa católico; y la promoción de imágenes suyas comparándose con Jesucristo.

Ante este desgaste, ya no sólo sus opositores demócratas; sino, incluso las bases duras y líderes mediáticos que han apoyado a Trump, están propagando fuertemente el cuestionamiento sobre si el presidente está apto para ocupar el cargo, con el fin de invocar la vigesimoquinta enmienda por considerarlo ampliamente incompetente.

Este proceso legal es distinto al juicio político. Trump ya ha enfrentado dos procesos de juicio político en su primer mandato, mismos que libró gracias a la mayoría republicana en el legislativo. Sin embargo, las elecciones de medio término -que se realizarán en noviembre- pueden cambiar el contexto partidista. En estas elecciones se disputarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado; así como las gubernaturas de 39 estados, y la elección de fiscal general. Todo en el marco del desgaste político de Trump, y la erosión del apoyo republicano. 

Con estos antecedentes, se puede prever un escenario complejo, en el caso de que Trump sea sometido a una inhabilitación como presidente. Recordemos lo sucedido con el intento de autogolpe de Estado en enero de 2021, cuando una turba de terraplanistas fieles a Trump asaltó la sede del Congreso para secuestrar al Colegio Electoral y evitar la declaratoria de la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020.

Con este contexto en su conjunto, son cada vez mayores los riesgos de que Estados Unidos se acerque a una guerra civil; mientras libra una guerra exterior, con un presidente que -a todas luces- padece de una percepción de la realidad sumamente alterada. Así, no sólo Estados Unidos, sino el mundo entero, está en riesgo.

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