Perspectiva: El siguiente paso de Darwin
Ineffable Creando el primer contacto con la superinteligencia
Hay fechas que pasan sin mucha atención por parte de los medios de comunicación. Preocupados por la guerra en Irán, la inflación y los conflictos políticos y económicos, perdemos de vista los enormes cambios que la ciencia y los emprendimientos traerán a la humanidad en unos cuantos años. Seremos lo que nunca imaginamos.
Un aviso en medios financieros anuncia una inversión en la nueva empresa llamada “Ineffable”. La compañía de IA es el sueño de David Silver, uno de los grandes expertos en aprendizaje reforzado (reinforcement learning)
Nvidia (la empresa de mayor valor del mundo), Alphabet, dueña de Google, Sequoia Capital y el gobierno británico invertirán, según la agencia Reuters, unos mil 100 millones de dólares en un primer momento para apoyar a Silver y a cientos de científicos en la construcción de la superinteligencia artificial. Silver fue miembro del equipo de Demis Hassabis en Deepmind cuando crearon los modelos de aprendizaje automático para juegos avanzados, como el Go, y la descripción de 200 millones de proteínas mediante aprendizaje por refuerzo. Reproduzco la misión de Ineffable porque vale la pena saber hacia dónde vamos:
“Estamos creando un superaprendiz capaz de descubrir todo el conocimiento a partir de su propia experiencia, desde habilidades motoras elementales hasta profundos descubrimientos intelectuales.
Esta capacidad de superaprendizaje —la habilidad de descubrir conocimientos y habilidades de forma continua, sin depender de datos humanos— estará impulsada por los algoritmos de aprendizaje por refuerzo más potentes del mundo.
Se espera que el superaprendiz redescubra y trascienda los mayores inventos de la historia de la humanidad, como el lenguaje, la ciencia, las matemáticas y la tecnología.
De tener éxito, esto representará un avance científico de magnitud comparable al de Darwin: mientras que su ley explicaba toda la vida, nuestra ley explicará y construirá toda la inteligencia”.
Si no fuera por los logros de Silver y por el apoyo total del gobierno inglés al desarrollo de la IA, pensaríamos que era una locura. Muchos científicos han pasado por empresas establecidas como OpenAI o DeepMind para crear campos especializados, como el aprendizaje por refuerzo. A quienes invirtieron en la startup se le asignó un valor de 5 mil millones de dólares. Tendrán suficiente dinero para pagar la nómina de científicos egresados de Oxford, de Cambridge y de las mejores universidades europeas.
En su página de internet plantean sus creencias:
“La llegada de la superinteligencia será el momento más transformador de la historia.
La superinteligencia podrá construirse en pocos años, no en décadas ni en siglos.
Inefable. El conocimiento y las capacidades adquiridas por la superinteligencia serán tan profundos que no podrán ser descritos por el lenguaje humano.
La superinteligencia aprenderá y mejorará para siempre.
La superinteligencia deberá construirse de manera que sea benéfica para la humanidad.
La superinteligencia se logrará a través del aprendizaje, en lugar de aprender a partir de datos humanos.
Será general. Un solo superaprendiz podrá aplicarse a cualquier máquina digital o física, a cualquier corriente de experiencia”.
Explicar y construir toda la inteligencia es una meta incomprensible para el común de los mortales. La IA no solo cambió la economía mundial, sino que también implicó inversiones de billones (millones de millones) de dólares en infraestructura de centros de datos, así como en investigación y desarrollo. El actual boom de los mercados de valores está respaldado por la apuesta a la revolución más importante de la historia. Vale la pena leer cómo David Silver planteó su emprendimiento, pero desde otra perspectiva.
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